Desde 1996 comenzamos la búsqueda de una raza que pudiera vivir con nosotros en el campo, cuidando a nuestros hijos pequeños y a la granja en general. Ya habíamos tenido Dálmatas, Dóbermans, perros rescatados de la calle, y teníamos en ese momento una pareja de Caniches Toy (Toby y Sofi) y una Terranova llamada Taba.

Durante dos años estudiamos a los Grandes Boyeros Suizos, y cuando se presentó la oportunidad de tener un Boyero de Berna no lo dudamos ni un segundo. Se llamó Donna (Silvretta Molly Mallone, importada de Nueva Zelanda en 1998) y fue amor a primera vista. Hermosa, inteligente, obediente, y con una dulzura compradora que nos dejó sin aliento apenas la vimos bajar del avión. Todas las virtudes juntas, la compañía perfecta de toda la familia.

 

Desde ese momento comenzamos a transformarnos en fanáticos de la raza, leyendo y aprendiendo todo lo necesario para que Donna fuera feliz y creciera sana. No sabíamos que se transformaría en una de las piedras fundamentales de la raza en Argentina, abuela del Campeón Mundial 2004.

 

Aunque no era nuestra intención, Dios quiso que sus primeros hijos se quedaran con nosotros (Marco, Lissa, Luppe y Aimé)... y que años más tarde nos regalara otra hija llamada Kimba. Han pasado ya varios años, Donna ya tiene nietos y nietas jugando a su alrededor.

 

Estamos orgullosos de nuestra sangre fundadora. Ya hemos pasado muchos años criando con éxito hermosas y saludables generaciones de Boyeros. Tal vez sea debido a la vida feliz que tienen, jugando a sus anchas en el campo y haciendo vida de perros, socializándose entre ellos formando una verdadera jauría donde nosotros somos los jefes, mi nieto de dos años es el jefecito, las vacas son el rebaño que hay que cuidar, y las liebres son la presa inalcanzable.

 

Nuestro Criadero